Currículo Química 2º Bachillerato (LOMLOE)

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citado en Currículo LOMLOE Física y Química

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Páginas 457 a 445 de pdf, 436 a 466 de numeración (borrador 29 octubre 2021)

En la naturaleza existen infinidad de procesos y fenómenos que la ciencia trata de explicar a través de sus diferentes leyes y teorías. El aprendizaje de disciplinas científicas formales como la Química fomenta en los estudiantes el interés por comprender la realidad y valorar la relevancia de esta ciencia tan completa y versátil a partir del conocimiento de las aplicaciones que tiene en distintos contextos. Mediante el estudio de la Química se trata de que el alumnado desarrolle competencias para comprender y describir cómo es la composición y la naturaleza de la materia y cómo se transforma. A lo largo de la Educación Secundaria Obligatoria y el 1.er curso de Bachillerato, los alumnos y alumnas se han iniciado en el conocimiento de la Química y, mediante una primera aproximación, han aprendido los principios básicos de esta ciencia, y cómo estos se aplican a la descripción de los fenómenos químicos más sencillos. A partir de aquí, el propósito principal de esta materia en 2.º de Bachillerato es profundizar sobre estos conocimientos para aportar al alumnado una visión más amplia de esta ciencia, y otorgarle unas bases suficientes acerca de la química y las habilidades experimentales que esta necesita, con el doble fin de desarrollar un interés por la química y de que puedan continuar, si así lo desean, estudios relacionados.
Para alcanzar esta doble meta, este currículo de la materia de Química en 2.º curso de Bachillerato propone un conjunto de competencias específicas de marcado carácter abierto y generalista, pues se entiende que el aprendizaje competencial requiere de una metodología muy particular adaptada a la situación del grupo. Entender los fundamentos de los procesos y fenómenos químicos, comprender cómo funcionan los modelos y las leyes de la Química y manejar correctamente el lenguaje químico forman parte de las competencias específicas de la materia; mientras que otros aspectos referidos al buen concepto de la química como ciencia y sus relaciones con otras áreas de conocimiento, el desarrollo de técnicas de trabajo propias del pensamiento científico y las repercusiones de la química en los contextos industrial, sanitario, económico y medioambiental de la sociedad actual completan la formación competencial del alumnado, proporcionándole un perfil adecuado para desenvolverse según las demandas del mundo real.
El aprendizaje de la Química en 2.º de Bachillerato estructura los saberes básicos en tres grandes bloques, que están organizados de manera independiente de forma que permitan abarcar todos los conocimientos, destrezas y actitudes básicos de esta ciencia adecuados a esta etapa educativa. Aunque se presenten en este documento con un orden prefijado, al no existir una secuencia definida para los bloques, la distribución a lo largo de un curso escolar permite una flexibilidad en temporalización y metodología.
En el primer bloque se profundiza sobre la estructura de la materia y el enlace químico, haciendo uso de principios fundamentales de la mecánica cuántica para la descripción de los átomos, su estructura nuclear y su corteza electrónica, y para el estudio de la formación y las propiedades de elementos y compuestos a través de los distintos tipos de enlaces químicos y de fuerzas intermoleculares.
El segundo bloque de saberes básicos, introduce al alumnado en los aspectos más avanzados sobre las reacciones químicas sumando a los cálculos estequiométricos de cursos anteriores el estudio de sus fundamentos termodinámicos y cinéticos. A continuación, se describe el estado de equilibrio químico resaltando la importancia de las reacciones reversibles en contextos cotidianos, para terminar presentando ejemplos de reacciones químicas que deben ser entendidas como equilibrios químicos, como son las que se producen en la formación de precipitados, entre ácidos y bases y entre pares redox conjugados.
Por último, el tercer bloque abarca el amplio campo de la Química en el que se describen a fondo la estructura y la reactividad de los compuestos orgánicos. Por su gran relevancia en la sociedad actual, la química del carbono es indicativa del progreso de una civilización, de ahí la importancia de estudiar en esta etapa cómo son los compuestos orgánicos y cómo reaccionan, y aplicarlo después al ejemplo concreto de los polímeros y los plásticos.
A través de todos los bloques de saberes se logra una formación completa del alumnado en Química. No obstante, para completar el desarrollo curricular de esta materia es necesario definir también sus criterios de evaluación que, como en el resto de materias de este currículo, son de carácter competencial por estar directamente relacionados con cada una de las competencias específicas que se han propuesto y con los descriptores competenciales del bachillerato. Por este motivo, el currículo de Química de 2.º de Bachillerato presenta, para cada una de las competencias específicas, un conjunto de criterios de evaluación que tienen un carácter abierto, yendo más allá de la mera evaluación de contenidos y contemplando una evaluación holística y global de los conocimientos, destrezas y actitudes propios de las competencias definidas para esta materia. Este interesante enfoque está en la línea del aprendizaje STEM, con el que se propone trabajar de manera global todo el conjunto de las disciplinas científicas. Aunque la metodología de cada docente es muy particular, es deseable que las programaciones didácticas de esta materia contemplen este enfoque para darle un carácter más competencial, si cabe, al aprendizaje de la Química.
Las cuatro ciencias básicas en las que se pueden orientar los estudios de Bachillerato contribuyen, todas por igual y de forma complementaria, al desarrollo de un perfil del alumnado basado en el cuestionamiento y el razonamiento que son propios del pensamiento científico y de todas las ciencias la Química es, sin duda, un pilar fundamental en la contribución a ofrecer respuestas a las necesidades del ser humano. Por este motivo el fin último del aprendizaje de esta ciencia en la presente etapa es ofrecer a los alumnos y alumnas un conocimiento químico más profundo que les haga desarrollar el pensamiento científico y, con ello, despertar en sus mentes más preguntas, más conocimiento, más hábitos del trabajo característico de la ciencia y, en última instancia, más vocación por que los y las adolescentes se dediquen a desempeños tan apasionantes como son la investigación y las actividades laborales científicas.

Competencias Específicas

  1. Comprender los fundamentos de los procesos químicos más importantes, atendiendo a su base experimental y a los fenómenos que describen, para reconocer que la Química es una ciencia relevante, en el presente y en el futuro, implicada en el desarrollo de la sociedad.
    La Química, como disciplina de las ciencias naturales, trata de descubrir a través de los procedimientos científicos cuáles son los porqués últimos de los fenómenos que ocurren en la naturaleza y de darles una explicación plausible a partir de las leyes científicas que los rigen. Además, esta disciplina tiene una importante base experimental que la convierte en una ciencia versátil y de especial relevancia para la formación clave de los alumnos y alumnas que vayan a optar por continuar su formación en itinerarios tecnológicos o sanitarios.
    Con el desarrollo de esta competencia específica se pretende que el alumnado comprenda también que la Química es una ciencia viva, cuyas repercusiones no solo han sido importantes en el pasado, sino que también suponen una importante contribución en la mejora de la sociedad presente y futura. A través de las distintas ramas de la química, los y las estudiantes serán capaces de descubrir cuáles son sus aportaciones más relevantes en la tecnología, la economía, la sociedad y el medioambiente.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM1, STEM2, STEM3, CE1.
  2. *Adoptar los modelos y leyes de la Química ya conocidos como base de estudio de las propiedades físicas y químicas de los sistemas materiales para inferir soluciones generales a los problemas cotidianos relacionados con las aplicaciones prácticas de la química y sus aplicaciones en el medioambiente. La ciencia química constituye un cuerpo de conocimiento racional, coherente y completo cuyas leyes y teorías se fundamentan en principios básicos y observaciones experimentales. Sería insuficiente, sin embargo, que el alumnado aprendiese Química solo en este aspecto. Es necesario demostrar que el modelo coherente de la naturaleza que se presenta a través de esta ciencia es válido a través del contacto con situaciones cotidianas y con las preguntas que surgen de la observación de la realidad. Así, el alumnado que estudie esta disciplina debe ser capaz de identificar los principios básicos de la Química que justifican que los sistemas materiales tengan determinadas propiedades y aplicaciones en base a su composición y que existe una base fundamental de carácter químico en el fondo de cada una de las cuestiones medioambientales actuales y sobre todo, en las ideas y métodos para solucionar los problemas relacionados con ellas.
    Solo desde este conocimiento profundo de la base química de la naturaleza de la materia y de los cambios que le afectan se podrán encontrar respuestas y soluciones efectivas a cuestiones reales y prácticas, tal y como se presentan a través de nuestra percepción o se formulan en los medios de comunicación.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM2, STEM5, CD5, CE1.
  3. Utilizar con corrección los códigos del lenguaje químico (formulación, unidades, ecuaciones, etc.), como base de una comunicación científica adecuada entre diferentes comunidades científicas y herramienta fundamental en la investigación de esta ciencia.
    La Química utiliza lenguajes cuyos códigos son muy específicos y conocerlos es necesario conocer para trabajar en esta disciplina y establecer relaciones de comunicación efectiva entre los miembros de la comunidad científica. En un sentido amplio, esta competencia no se enfoca exclusivamente en utilizar de forma correcta las normas de la IUPAC de formulación y nomenclatura, sino que también hace alusión a todas las herramientas que una situación relacionada con la química pueda requerir, como las herramientas matemáticas que se refieren a ecuaciones y operaciones, y los sistemas de unidades adecuados y las conversiones de unidades dentro de ellos, por ejemplo.
    El correcto manejo de datos e información relacionados con la química, sea cual sea el formato en que sean proporcionados, es fundamental para la interpretación y resolución de problemas, la elaboración correcta de informes científicos e investigaciones, la ejecución de prácticas de laboratorio, o la resolución de ejercicios, por ejemplo. Debido a ello, esta competencia específica supone un apoyo muy importante para la ciencia en general, y para la química en particular.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM4, CCL1, CCL5, CPSAA5, CE3.
  4. Defender de forma argumentada la influencia positiva que la Química tiene sobre la sociedad actual, reconociendo la importancia del uso responsable de sustancias y procesos de esta ciencia para debatir la creencia extendida de que “químico” es sinónimo de perjudicial o dañino.
    Existe la idea generalizada en la sociedad, quizás influida por los medios de comunicación –especialmente en los relacionados con la publicidad de ciertos productos– de que los productos químicos, y la química en general, son perjudiciales para la salud y el medioambiente. Esta creencia se sustenta, en la mayoría de las ocasiones, en la falta de información y de alfabetización científica de la población. El alumnado que estudia Química debe ser consciente de que los principios fundamentas que explican el funcionamiento del universo tienen una base científica, así como ser capaz de explicar que las sustancias y procesos naturales se pueden describir y justificar a partir de los conceptos de la ciencia química.
    Además de esto, las ideas aprendidas y practicadas en esta etapa les deben capacitar para argumentar y explicar los beneficios que el progreso de la Química ha tenido sobre el bienestar de la sociedad y que los problemas que a veces conllevan estos avances son causados por el empleo negligente, desinformado, interesado o irresponsable de los productos y procesos que ha generado el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM1, STEM5, CPSAA7, CE2.
  5. Aplicar técnicas de trabajo propias de las ciencias experimentales y el razonamiento lógico-matemático en la resolución de problemas de química y en la interpretación de situaciones relacionadas, valorando la importancia de la cooperación para poner en valor el papel de la química en una sociedad basada en valores éticos y sostenibles. En toda actividad científica la colaboración entre diferentes individuos y entidades es fundamental para conseguir el progreso científico. Trabajar en equipo, utilizar con fluidez herramientas tecnológicas y recursos variados y compartir los resultados de los estudios –respetando siempre la atribución de los resultados de los mismos– repercute en un crecimiento notable de la investigación científica, pues el avance es cooperativo. Que haya una apuesta firme por la mejora de la investigación científica, con jóvenes –chicos y chicas– que deseen dedicarse a ella por vocación, es muy importante para nuestra sociedad actual pues implica la mejora de la calidad de vida, la tecnología y la salud, entre otras.
    El desarrollo de esta competencia específica persigue que los alumnos y alumnas se habitúen desde esta etapa a trabajar de acuerdo a los principios básicos que se ponen en práctica en las ciencias experimentales y desarrollen asimismo una afinidad por la ciencia, las personas que se dedican a ella y las entidades que la llevan a cabo y que trabajan por vencer las desigualdades de género, orientación, creencia, etc. A su vez, adquirir destrezas en el uso del razonamiento científico les da la capacidad de interpretar y resolver situaciones problemáticas en diferentes contextos de la investigación, el mundo laboral y su realidad cotidiana.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM1, STEM2, STEM3, CD1, CD3, CD5.
  6. Reconocer la Química como un área de conocimiento multidisciplinar y versátil poniendo de manifiesto las relaciones con otras ciencias y campos de conocimiento, para realizar a través de ella una aproximación holística al conocimiento científico y global.
    No es posible comprender profundamente los conceptos fundamentales de la Química sin conocer las leyes y teorías de otros campos de la ciencia relacionados con ella. De la misma forma, es necesario aplicar las ideas básicas de la Química para entender los fundamentos de otras disciplinas científicas. Al igual que la sociedad está profundamente interconectada, la Química no es un corpus de conocimiento aislado, y las contribuciones de la Química al desarrollo de otras ciencias y campos de conocimiento (y viceversa) son imprescindibles para el progreso global de la ciencia, la tecnología y la sociedad.
    Para que el alumnado llegue a ser competente desarrollará su aprendizaje a través del estudio experimental y la observación de situaciones en las que se ponga de manifiesto esta relación interdisciplinar, la aplicación de herramientas tecnológicas en la indagación y la experimentación, y el empleo de herramientas matemáticas y el razonamiento lógico en la resolución de problemas propios de la Química. Esta base de carácter interdisciplinar y holístico que es inherente a la Química proporciona a los alumnos y alumnas que la estudian unos cimientos adecuados para que puedan continuar estudios en diferentes ramas de conocimiento, y a través de diferentes itinerarios formativos, lo que contribuye de forma eficiente a la formación de personas competentes para la sociedad.
    Esta competencia específica se conecta con los siguientes descriptores: STEM4, CPSAA6, CC4.

Criterios de evaluación

Competencia específica 1

1.1. Identificar la importancia de la química y sus conexiones con otras áreas en el desarrollo la sociedad, el avance de la ciencia y la tecnología, la economía y el desarrollo sostenible respetuoso con el medioambiente.
1.2. Describir los principales procesos químicos que suceden en el entorno y las propiedades de los sistemas materiales a partir de los conocimientos, destrezas y actitudes propios de las distintas disciplinas de la química.
1.3. Reconocer la naturaleza experimental e interdisciplinar de la Química y su influencia en la investigación científica y en los ámbitos económico y laboral actuales.

Competencia específica 2

2.1. Relacionar los principios de la ciencia química con los principales problemas de la actualidad asociados al desarrollo de la ciencia y la tecnología, tal como se comunican a través de los medios de comunicación o son observados en la experiencia cotidiana.
2.2. Reconocer y comunicar que las bases de la química constituyen un cuerpo de conocimiento imprescindible en un marco contextual de estudio y discusión de cuestiones significativas en los ámbitos social, económico, político y ético.
2.3. Aplicar de manera informada, coherente y razonada los modelos y leyes de la química para explicar y predecir las consecuencias de experimentos, fenómenos naturales, procesos industriales y descubrimientos científicos.

Competencia específica 3

3.1. Utilizar correctamente las normas de formulación y nomenclatura de la IUPAC como base de un lenguaje universal para la química que permita una comunicación efectiva en toda la comunidad científica.
3.2. Emplear con rigor herramientas matemáticas para apoyar el desarrollo del pensamiento científico que se alcanza con el estudio de la química, en lo referente al uso de ecuaciones, unidades, operaciones, etc.
3.3. Emplear correctamente los códigos de comunicación característicos de la Química para practicar y hacer respetar las normas de seguridad relacionadas con la manipulación de sustancias químicas en el laboratorio y en otros entornos, así como los procedimientos para su correcta eliminación.

Competencia específica 4

4.1. Analizar la composición química de los sistemas materiales que se encuentran en la experiencia cotidiana, en el medio natural y en el entorno industrial y tecnológico para demostrar que sus propiedades, aplicaciones y beneficios están basados en los principios de la química.
4.2. Argumentar de manera informada, aplicando las teorías y leyes de la Química, que los efectos negativos de determinadas sustancias en el ambiente y en la salud se deben al mal uso que se hace de esos productos o negligencia, y no a la ciencia química en sí.
4.3. Explicar, empleando los conocimientos científicos adecuados, cuáles son los beneficios de los numerosos productos de la tecnología química y cómo su empleo y aplicación han beneficiado el progreso de la sociedad.

Competencia específica 5

5.1. Reconocer la importante contribución en la Química del trabajo cooperativo entre especialistas de diferentes disciplinas científicas para la resolución de problemas comunes de la sociedad.
5.2. Reconocer la aportación de la química al desarrollo del pensamiento científico y a la autonomía de pensamiento crítico a través de la puesta en práctica de las metodologías de trabajo propias de las disciplinas científicas.
5.3. Consolidar habilidades sociales positivas en el seno de equipos de trabajo que se ocupen de resolver problemas relacionados con la Química y estudiar situaciones relacionadas con esta ciencia, reconociendo la importancia de la contribución particular de cada miembro del equipo y la diversidad de pensamiento.
5.4. Utilizar herramientas tecnológicas y recursos variados –incluyendo laboratorios y laboratorios asistidos por ordenador– para visualizar de forma más eficiente los conceptos de química que presenten mayores dificultades.

Competencia específica 6

6.1. Aplicar los conceptos, leyes y teorías de otras disciplinas científicas (especialmente de la Física) a través de la experimentación y la indagación, para explicar y razonar los conceptos fundamentales que se encuentran en la base de la Química.
6.2. Deducir las ideas fundamentales de otras disciplinas científicas (por ejemplo, la Biología o la Tecnología) por medio de la relación con sus contenidos básicos con las leyes y teorías que son propios de la ciencia Química.
6.3. Solucionar problemas y cuestiones que son característicos de la Química utilizando las herramientas provistas por las matemáticas y la tecnología, reconociendo así la relación entre los fenómenos experimentales y naturales y los conceptos propios de esta disciplina.

Saberes básicos

I. Enlace químico y estructura de la materia
A. Espectros atómicos
− Reconocimiento de los espectros atómicos como responsables de la necesidad de la revisión del modelo atómico para valorar este fenómeno en el contexto del desarrollo histórico del modelo atómico. − Interpretación de los espectros de emisión y absorción de los elementos para relacionarlos con la estructura electrónica del átomo.
B. Principios cuánticos de la estructura atómica
− Establecimiento de la relación entre el fenómeno de los espectros atómicos y la cuantización de la energía para inferir la necesidad de una estructura electrónica en diferentes niveles, del modelo de Bohr a los modelos mecano-cuánticos.
− Aplicación del principio de incertidumbre de Heisenberg y de la doble naturaleza onda-corpúsculo del electrón al estudio del átomo para deducir la naturaleza probabilística del concepto de orbital.
− Uso de los números cuánticos y del principio de exclusión de Pauli para deducir la estructura electrónica del átomo y utilización del diagrama de Möller para escribir la configuración electrónica de los elementos químicos.
C. Tabla periódica y propiedades de los átomos
− Análisis de la naturaleza experimental del origen de la tabla periódica en cuanto al agrupamiento de los elementos en base a sus propiedades para entender cómo la teoría atómica actual explica las leyes experimentales observadas.
− Deducción de la posición de un elemento en la tabla periódica a partir de su configuración electrónica para situarlo en su grupo y periodo correspondiente.
− Inferencia de la existencia de tendencias periódicas y su utilización para predecir los valores de las propiedades de los elementos de la tabla a partir de su posición en la misma.
D. Enlaces intra e intermoleculares
− Justificación de la formación del tipo de enlace correspondiente a partir de las características de los elementos individuales que lo forman y de la energía implicada para explicar la formación de moléculas, de cristales y de estructuras macroscópicas y deducir sus propiedades.
− Aplicación de los modelos de Lewis, RPECV e hibridación de orbitales para deducir la configuración geométrica de compuestos moleculares y las características de los sólidos.
− Utilización del ciclo de Born-Häber para obtener la energía intercambiada en la formación de cristales iónicos.
− Comparación de los modelos de la nube electrónica y la teoría de bandas para explicar las propiedades características de los cristales metálicos.
− Deducción de la existencia de las fuerzas intermoleculares a partir de las características del enlace químico y la geometría de las moléculas para predecir y explicar las propiedades macroscópicas de compuestos moleculares.
II. Reacciones químicas
A. Termodinámica química
− Aplicación del primer principio de la termodinámica para analizar los intercambios de energía entre sistemas a través de calor y trabajo.
− Análisis y representación de ecuaciones termoquímicas para deducir el concepto de entalpía de reacción y distinguir entre procesos endotérmicos y exotérmicos.
− Construcción del balance energético entre productos y reactivos mediante la ley de Hess a través de la entalpía de formación estándar o de las energías de enlace para obtener la entalpía de una reacción y comparar los resultados obtenidos por ambas vías.
− Aplicación del segundo principio de la termodinámica para introducir la entropía como magnitud que afecta a la espontaneidad e irreversibilidad de los procesos químicos.
− Cálculo de la energía de Gibbs de una reacción química para predecir su espontaneidad en función de la temperatura del sistema.
B. Cinética química
− Utilización de la teoría de las colisiones para crear un modelo a escala microscópica de las reacciones químicas y explicar los conceptos de velocidad de reacción y energía de activación.
− Aplicación del modelo microscópico para deducir la influencia de las condiciones de reacción (naturaleza de los reactivos, temperatura, concentración, presión, área superficial, presencia de un catalizador) sobre la velocidad de una reacción.
− Empleo de datos experimentales de velocidad de reacción para inferir la ley diferencial de la velocidad de una reacción química y los órdenes de reacción.
C. Equilibrio químico
− Demostración de que el equilibrio químico es un proceso dinámico a partir de las ecuaciones de velocidad y los aspectos termodinámicos y deducción de la expresión de la constante de equilibrio mediante la ley de acción de masas.
− Aplicación de la expresión de la constante de equilibrio a reacciones en las que los reactivos se encuentren en diferente estado físico para deducir la relación entre KC y KP y aplicar el producto de solubilidad a equilibrios heterogéneos.
− Uso del principio de Le Châtelier y el cociente de reacción para predecir la evolución de sistemas en equilibrio a partir de la variación de las condiciones de concentración, presión o temperatura del sistema.
D. Reacciones ácido-base
− Deducción de la naturaleza ácida o básica de una sustancia a partir de las teorías de Arrhenius y de Brønsted y Lowry.
− Diferenciación entre ácidos y bases fuertes y débiles, introduciendo el concepto de grado de disociación en disolución acuosa.
− Cálculo del pH de disoluciones ácidas y básicas utilizando la expresión de las constantes Ka y Kb.
− Demostración de los conceptos de pares ácido y base conjugados para predecir el carácter ácido o básico de disoluciones en las que se produce la hidrólisis de una sal.
− Análisis de las reacciones entre ácidos y bases para introducir el concepto de neutralización y realizar los cálculos que implican una volumetría ácido-base.
− Valoración de la utilización de los ácidos y bases relevantes a nivel industrial y de consumo, con especial incidencia en el proceso de la conservación del medioambiente.
E. Reacciones redox
− Aplicación del concepto de estado de oxidación para deducir las especies que se reducen u oxidan en una reacción a partir de la variación de su número de oxidación.
− Empleo del método del ion-electrón para ajustar ecuaciones químicas de oxidación-reducción y realizar, a partir de ellas, cálculos estequiométricos y volumetrías redox.
− Utilización del concepto de potencial estándar de un par redox para predecir la espontaneidad de procesos químicos y electroquímicos que impliquen a dos pares redox.
− Empleo de las leyes de Faraday para relacionar la cantidad de carga eléctrica y las cantidades de sustancia en un proceso electroquímico y realizar cálculos estequiométricos en cubas electrolíticas.
− Aplicación y estudio de las repercusiones de las reacciones de oxidación y reducción en la fabricación y funcionamiento de baterías eléctricas, celdas electrolíticas y pilas de combustible, así como en la prevención de la corrosión de metales.
III. Química orgánica
A. Isomería
− Utilización de las fórmulas moleculares de compuestos orgánicos para deducir, a partir de ejemplos, los diferentes tipos de isomería estructural.
− Aplicación de modelos moleculares o técnicas de representación 3D para distinguir entre los diferentes isómeros espaciales de un compuesto y diferenciar sus propiedades.
B. Reactividad orgánica
− Deducción de las principales propiedades químicas de las distintas funciones orgánicas para predecir su comportamiento en disolución o en reacciones químicas.
− Diferenciación de los principales tipos de reacciones orgánicas para predecir los productos de la reacción entre compuestos orgánicos y escribir y ajustar las correspondientes ecuaciones químicas.
C. Polímeros
− Estudio del proceso de formación de los polímeros a partir de sus correspondientes monómeros para deducir su estructura y como ésta determina sus propiedades.
− Clasificación de los polímeros según su naturaleza, estructura y composición para inferir sus aplicaciones, propiedades y riesgos medioambientales asociados.